La Crónica India*
El descubrimiento y la conquista fueron narrados exclusivamente en los primeros lustros de la colonización, por cronistas castellanos. El choque entre las dos razas, los sucesos culminantes de Cajamarca y del Cuzco, se relataron únicamente por el vencedor. Se tuvo la versión española de la conquista, pero faltaba la versión india que explicase el derrumbe del Imperio y juzgase la derrota y sus causas desde el ángulo de los vencidos. Es cierto que algo de la voz y el sentimiento de aquellos pudo deslizarse en algunas de las crónicas castellanas o en las informaciones tomadas a los quipucamayos por Vaca de Castro, por Cieza de León, por el Virrey Toledo o por Sarmiento de Gamboa. Pero el hecho mismo del interrogatorio oficial, con su presión efectiva o tácita y la doble o triple transmisión de los testimonios a través del intérprete, el escribano y el funcionario informante, les quita a éstos su carácter primicio de espontaneidad. No importa aún que en determinadas ocasiones el propio elemento hispánico busque y favorezca la razón india, como en la época de Gasca, para rebajar la obra y sobre todo para menoscabar el poder y la influencia de los primeros conquistadores. Aun en la crónica de Cieza, que es el reflejo de ese estado de ánimo y no obstante el humanitarismo generoso del autor, que recoge muchas de las protestas y de los sentimientos del pueblo oprimido, no es el espíritu de éste el que se transparenta en su obra sino en la propia mentalidad del cronista, española y cristiana.
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